Acepta tus luces y sombras, Aprende a vivir íntegramente!

Sólo podemos ser personas íntegras y auténticas si aceptamos que todos estamos hechos de luces y sombras. Ya lo decía C.G. Jung psicoanalista suizo, que la vida no exige que seamos perfectos, sino completos. Desde mi experiencia hay muchas persona que sólo muestran las luces al exterior mientras que reprimen y no aceptan sus sombras. Conocer ambos lados de la moneda de nuestra personalidad es entrar en un nivel de consciencia más avanzado que permite dar un enfoque a tu vida más armónico.

Una vez que eres capaz de acceder a todas las partes de ti mismo, puedes llevar a cabo elecciones conscientes de cómo quieres manejar una situación o tomar una decisión.

Es como mantener una charla con tu mejor amigo, un diálogo con tus diferentes yoes. Podemos cambiar como nuestros distintos yoes condicionan nuestra vida, e influir sobre las decisiones que tomamos, y en definitiva tomar la decisión que nos lleve a la calma y una vida más feliz. Una vez escuchamos esta voz interior, podemos decidir si nos comportamos de cierta manera, dejando de ser reactivos para ser conscientes de nuestras decisiones. En la práctica de la meditación y el mindfulness nos encontramos con nuestros diferentes yoes, sentados en silencio hay momentos que empezamos a sentir incomodidad, estamos inquietos, y nuestra mente camina sola a través de una multitud de pensamientos. Cada día, cada persona, cada yo aparece en momentos distintos, somos seres en constante cambio y así es nuestra práctica. Un día conseguimos aislarnos del exterior y llegamos a experimentar sensaciones inspiradoras y especiales, mientras que otro día no nos concentramos y el resultado es distinto. Son los diferentes yoes que van saliendo y tomando forma. Cuando aceptamos que no hay día igual, ni yo igual a otro, es más fácil convivir con ellos y transformar la semilla oscura en algo más sutil y con luz propia. A menudo por miedo a sentirnos heridos o al rechazo no sacamos a la luz todos nuestros yoes. Las sombras, aquellas cualidades de la personalidad que en nuestros diferentes ámbitos sociales no están aceptadas. Se trata de emociones que perturban nuestra claridad mental y ponen al frente nuestro ego dejando en entredicho nuestro estado natural y calma.


Existe una gran variedad de estas emociones, siendo las más importantes: ira-odio-resentimiento, deseo, ignorancia, orgullo, envidia-celos, codicia-avaricia.

El meditador se convierte en el observador de su estado mental, dejando que la tempestad se apacigüe por sí misma al no alimentarla con nuevos pensamientos. (http://www.revistadharma.com/tsondru.html)

La práctica continua de la meditación permite observar nuestras luces y sombras, aceptarlas y tomar distancia para conseguir un equilibrio, y ser la mejor versión de nosotros mismos.

Cuando empezamos a abrazar todos nuestros yoes, nos vemos abocados al profundo trabajo interior de integrar todos los que teníamos en la sombra en la plenitud de nuestras vidas.


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